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EL MÉXICO IMAGINADO POR AMLO QUE AÚN NO APARECE

Por Víctor Barrera

A unos cuantos meses de que se cumplan dos años de la presente administración los resultados no son tan positivos como cada mañana pretende hacer ver López Obrador, hace varios años cuando era parte de la oposición existían mil soluciones para resolver los problemas que México presentaba, hoy no las hay.

Ahora, estas soluciones han aparecido y solo se basan en la imaginación de AMLO que es principalmente bajo una narrativa plagada de dichos populares que no nos llevan a nada, pero si entretienen a los millones de personas que siguen esperanzados en que en México si existe un cambio.

La realidad es otra, ante una pandemia de salud, como la que vive el país y el mundo, la respuesta de la administración presente ha sido tardía y desato una crisis económica que no se ha podido revertir, porque no quiere reconocer que su política económica ha sido un fracaso, no hay crecimiento económico, hay mayor desempleo y mayor pobreza.
Al inquilino de Palacio Nacional las ideas se han mantenido bajo la un discurso mesiánico con una arrogancia que le supone que es el único que puede sacar al país de los males que le dejaron las anteriores administraciones, una gran corrupción, inseguridad hasta el tope y un crecimiento económico mediocre.

Sin embargo hasta ahora sus políticas publicas nada han hecho para revertir y erradicar estos males, la corrupción sigue imperando, la inseguridad no se ha eliminado y el crecimiento económico no ha sido positivo sino bastante negativo que nos ha hundido en una crisis que durara más de este sexenio para alcanzar la estabilidad que se tenía en las últimas administraciones, con crecimientos mediocres.

López Obrador no nos ha presentado a los mexicanos un Plan de Desarrollo Nacional con objetivos claros a conseguir, solo basta recordar que este documento se envió de manera doble al Congreso de la Unión, uno redactado por la Secretaria de Hacienda con términos técnicos y otro redactado en unas cuantas paginas por el mismo López Obrador, sin mostrar objetivos, de tal manera que no sabremos en realidad si esta administración cumplirá con estos objetivos este año y los siguientes.

Hasta hoy no existe alguien que conozca realmente los objetivos de esta administración por lo tanto cualquier resultado en términos económicos y sociales puede ser calificados como buenos, aunque estos no lo sean.

Por lo tanto la gravedad en nuestro país es que no existen los lineamientos para alcanzar objetivos y que seguiremos caminando sin ellos.

López Obrador ha administrado al país con base en ocurrencias, algunas buenas y otras malas, lo lamentable es que las segundas imperan sobre las primeras y México y sus pobladores tendremos que asumir el costo de esto, como hasta ahora lo hemos hecho.
Hoy en día, López Obrador se ha quedado sin respuestas y los problemas se mantienen. Expresó que la delincuencia se acabaría con abrazos y no balazos, ahora vemos que la inseguridad se ha incrementado y que la justicia ya no está en las decisiones de los jueces, sino en el mismo “pueblo” que ante la falta de acción policíaca y jurídica prefieren golpear y matar a ladrones antes de presentarlos ante un ministerio público, para que este ladrón salga después de tres horas a seguir realizando sus fechorías.

Pensó que los inversionistas podrían aceptar que su gabinete cambiara las normas en las formas de trabajar dentro del país, “porque un empresario debe tener ganancias pero no lucrar”, y lo único que se ha obtenido es que estos inversionistas piensan dos o tres veces antes de aplicar sus capitales en México, lo que significa que sin inversión no hay crecimiento en la infraestructura para crear empresas, empleos y salarios justos.

Imaginó que la corrupción se acabaría con el simple hecho de pertenecer a su grupo, y lo único que hemos visto es que dentro de su grupo salen cada día nuevos ricos y que no pueden demostrar fehaciente mente estas riquezas, pero su exoneración es pertenecer o ser parte de la gente que está cercana al presidente.
Esta forma de actuar solo nos ha llevado a reconocer al verdadero AMLO que se muestra más a la defensiva y culpa al pasado, a los malos empresarios, a las mafias, pero no asume su responsabilidad de desde hace casi dos años el “pueblo sabio ” le otorgo

Ha perdido el control de su narrativa y de ahí las crecientes frustraciones y berrinches. ¿Por qué esa obstinación en hablar de muertos? Cuestiono el presidente y cuando existen otras cosas como un avión presidencial que es clara muestra del despilfarro de las administraciones pasadas, porque hablar de corrupción en su gabinete de gente cercana a él, si ya se tiene a Emilio Lozoya que pronto dará las pruebas para presentar quienes robaron al “pueblo”, pero no está a favor de enjuiciar a ex presidente, solo si el pueblo lo pide

Porque resaltar lo malo de esta administración si antes eran pero, “porque no somos iguales” insiste en remarcar, pero no en probar.
López Obrador no entiende que no entiende, que su realidad no ha permeado y seguimos con los mismos males y sus soluciones, antes tan fáciles de exponer hoy no han dado resultado.

El intentar desviar la atención de la crisis que se vive con la rifa no rifa del avión, esperar que Emilio Lozoya determine el fin a la corrupción, no harán más que evidenciar su incapacidad de gobernar.

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