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Opinion

EL PROCESO DE VACUNACIÓN Y LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA DE MÉXICO

Desde el pasado 23 de diciembre del 2020, el gobierno federal no ha dejado de informar que México sigue recibiendo dosis de vacunas contra el covid-19, lo que permitirá a nuestro país solventar el problema de la crisis sanitaria y como consecuencia la económica que vivimos de manera importante en 2020 y seguimos padeciendo en este primer trimestre del presente año.

Estas crisis, la sanitaria y económica, han dejado una gran cantidad de personas sin un empleo y a más de tres millones de empresas en cierre total, por la falta de apoyos fiscales que les permitiera mantener sus puertas abiertas.

La pandemia del coronavirus ha impuesto un costo significativo y que día a día va en aumento, la pérdida de vidas humanas que, hasta el momento, en números oficiales se acercan a las 200 mil y que para el tercer trimestre de este año podrían alcanzar un poco más de 300 mil, porque aún no llegan las dosis suficientes para vacunar a toda la población que está en nuestro país, y tampoco hay una estrategia que permita ir disminuyendo en número de personas contagiadas por el virus.

Otras implicaciones para la economía son altos los índices de pobreza van en aumento donde de personas que se ubican en estos índices se eleven por encima del 70 por ciento, con un porcentaje por encima del 15 por ciento de población en extrema pobreza.

La caída de la actividad económica en el último año obedeció a la falta de una respuesta significativa de política fiscal para apoyar –no rescatar– a las micro, pequeñas y medianas empresas, así como a los sectores más afectados por la crisis, como la industria, el comercio y los servicios.

México se ha caracterizó por estar entre los países que tuvieron una menor respuesta fiscal ante la debacle económica.

De acuerdo con organismos internacionales el paquete de medidas para apoyar la recuperación de la economía mexicana representó apenas el 1.1 por ciento del Producto Interno Bruto.

Lo que coloca a México como el que hizo el menor esfuerzo fiscal para responder a la pandemia, dentro del grupo denominado G20.

Entre ese grupo de 20 países, Alemania tuvo la más mayor respuesta de política fiscal con medidas que representaron alrededor de 40 por ciento de su PIB, según datos del FMI.

En el caso de Estados Unidos, los programas de estímulo, incluido el recientemente promulgado por el presidente Joe Biden, suman más de 18 por ciento del PIB.

Estas medidas podrán hacer que la economía del país vecino termine este año con un crecimiento económico por encima del 6 por diento

También México queda muy distante entre países similares como es América Latina y el Caribe, donde los paquetes de medidas fiscales representaron, en promedio, 4.1 por ciento del PIB de la región, según la Cepal.

La política de austeridad y ahorro, y los pocos márgenes de maniobra en cuanto a recursos fiscales, fueron los elementos fundamentales para que las autoridades hacendarias mexicanas siempre argumentaron que no había márgenes de maniobra en las finanzas públicas para tener un programa de estímulo fiscal del tamaño de los instrumentados en algunas de las principales economías.

Pese a ello, Andrés Manuel López Obrador ha insistido que las medidas tomas para contener el coronavirus ha permitido a la economía mexicana una recuperación, por lo que ha existido la necesidad de contratar mayor.

Esto último tiene cierto grado de verdad, pero la recuperación económica que habla el gobierno federal está basada principalmente en las remeses que envían los mexicanos que viven en el extranjero a sus familias, pero esto no significa que todos los mexicanos tengan esos recursos para poder solventar sus crisis económicas familiares y por ello, se mantiene altos índices de pobreza.

Además, la fragilidad económica a nivel nacional se mantiene porque estas remesas tampoco representan la fortaleza en el consumo interno que se necesita para mantener a los cientos de miles de micro, pequeñas y medianas empresas para sostenerse.

El gobierno actual espera que en otras naciones se culmine el proceso de vacunación para poder captar las vacunas sobrantes y traerlas al país, lo que alarga el tiempo de vacunación entre la población mexicana y nos llevará a terminar el año sin tener siquiera vacunada el 75 por ciento de la población, porcentaje estimado como favorable para combatir una nueva ola de contagios.

Entonces solo queda a los mexicanos esperar que otras naciones superen la pandemia, para que México logre superarla también, porque nuestras autoridades apuestan a la ayuda externa antes de aplicar recursos para fortalecer la vacunación en nuestro país y fortalecer a los sectores productivos del país, con apoyos fiscales.

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