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Opinion

UNA ECONÓMIA DÉBIL DE POCO SERVIRÁ PARA OTORGAR BIENESTAR A LA POBLACIÓN

Por Víctor Hugo Barrera

La radiografía de economía que arrojaron las cifras recientemente dadas a conocer por el Inegi y el Coneval, muestran que México está prácticamente en una hecatombe, donde el número de pobres ha crecido de manera importante, mientras que la clase denominada alta sigue siendo de un número reducido, pero a este se ha sumado la nueva clase política que emana del gabinete y simpatizantes a Andrés Manuel López Obrador.

Los números, de ambos organismos, confirman que la división entre las dos clases sociales sigue siendo enorme y que ambas caminan a distintas velocidades

Por un lado la clase alta, ahora denominada “fifi”, mantiene un crecimiento en sus riqueza pero con una baja en su velocidad, debido a la parálisis que algunas actividades presentaron por consecuencia del covid-19, en tanto la clase que se encuentra en cualquier rango de pobreza, viajo a mayor velocidad sumando a cerca de 12 millones más de mexicanos a esta.

Esto también ha sido ocasionado por el cierre de algunas plazas laborales, por la poca productividad que se ha realizado en el país en los últimos tres meses, lo que arroja una precariedad mayor a la fuerza laboral de las maquilas, talleres y negocios pequeños, medianos y denominados micro.

Con pocos puestos estables, una planta productiva débil para el tamaño de lo que podría ser el mercado interno se estima entre 127 a 130 millones de habitantes en la República, nuestro país es una economía artificial que no mantiene las capacidades de competencia a nivel internacional, objetivo primordial para empezar a escalar nuestra economía.

Es cierto que para los meses de junio y julio algunos datos permitirán señalar rasgos de recuperación, pero no será generalizada y algunos sectores se mantendrán entre la supervivencia y la desaparición total, afectando, precisamente los que menos tienen.

Una recuperación general será hasta mediados del 2021 o al final del mismo si no existen las herramientas y medidas adecuadas para fortalecer a los sectores, medianos, pequeños y micro, que son principales proveedores de las grandes empresas.

Es un lapso demasiado prolongado, por lo que en el camino quedarán muchos negocios, en particular mediano pequeño y micro negocios, a menos de que los apoyos gubernamentales los mantengan a flote.

Entonces el problema se traslada a la de organización, porque la fuerza laboral existe y se emplea prácticamente en lo que sea que pueda darle cierta estabilidad, por eso es que las grandes compañías dedicadas al transporte o al reparto han logrado mantenerse. Pero esto solo es un gran espejismo, porque no genera un valor agregado a los productos y esto en el mediano plazo caerá nuevamente ante la insuficiencia de ingresos para las economías familiares.

Una economía con poca competencia, con reducidos espacios para emprender, obtener derechos laborales e incentivos solo se transformara en una economía de servicios que no aportara nada de valor a las exportaciones que debe realizar México para atraer capitales de inversión.

México requiere que las autoridades gubernamentales, los empresarios la población en general se sienten a dialogar para establecer una estrategia que permita a México crecer en condiciones de bienestar social para todos y que asegure una competitividad y productividad con valor agregado.

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